NUNCA DEBIÓ PASAR
Ana era una joven de aspecto frágil y carácter dulce.
A veces cuando se soltaba sus cabellos sobre los hombros
alegría inmensa.
Pero el marido era otra cosa, cuando se casó todo iba
muy bien, pero fue pasando el tiempo y todo fue cambiando
Día tras día cada vez peor, protestaba del trabajo después
de las comidas, si estaba templada decía:¡ esto está frió!
Si estaba caliente:¡ esto está para quemarse!
Llegó el día que los niños, sentían llegar al padre y se
cobijaban alrededor de la madre pidiendo protección.
Pero llegó aquella monstruosa noche... Sus botas crujían sobre
la escarcha del camino, y un viento sobrecogedor se metió
por las ventanas
Enmarcada su figura en la puerta allí estaba...Con su voz
rugiendo como un lobo. Los niños se metieron debajo de la
cama, desapareciendo todos.
Allí delante estaba Ana con sus ilusiones perdidas y una
vida truncada, ¡ de pronto se sintió sangre!
Y un frió le recorrió el cuerpo, pero no acertó a decir nada.
Tal vez es que se sintió liberada.
Escrito por. Maria Ríos Fabero
Ana era una joven de aspecto frágil y carácter dulce.
A veces cuando se soltaba sus cabellos sobre los hombros
parecía una niña.
Tubo tres hermosos hijos que les proporcionaban unaalegría inmensa.
Pero el marido era otra cosa, cuando se casó todo iba
muy bien, pero fue pasando el tiempo y todo fue cambiando
Día tras día cada vez peor, protestaba del trabajo después
de las comidas, si estaba templada decía:¡ esto está frió!
Si estaba caliente:¡ esto está para quemarse!
Llegó el día que los niños, sentían llegar al padre y se
cobijaban alrededor de la madre pidiendo protección.
Pero llegó aquella monstruosa noche... Sus botas crujían sobre
la escarcha del camino, y un viento sobrecogedor se metió
por las ventanas
Enmarcada su figura en la puerta allí estaba...Con su voz
rugiendo como un lobo. Los niños se metieron debajo de la
cama, desapareciendo todos.
Allí delante estaba Ana con sus ilusiones perdidas y una
vida truncada, ¡ de pronto se sintió sangre!
Y un frió le recorrió el cuerpo, pero no acertó a decir nada.
Tal vez es que se sintió liberada.
Escrito por. Maria Ríos Fabero
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